El Club de los Panqueques (Especial #Elecciones2019)

Alguna vez fueron opositores. Creían tener la posta. Juraron lealtad a sus electores, pero este año terminaron besando el anillo de Rovira.

Año de elecciones, año de rosca. En la edición anterior de esta sección dábamos cuenta de algunos dirigentes que se fueron pegando un portazo de la Renovación y después volvieron con el rabo entre las patas mendigando algún cargo. También de los que iniciaron su carrera en las antípodas del oficialismo, pero que después ensayaron respuestas de lo más creativas para justificar su garrochazo. El reciente cierre de listas para las elecciones trajo un par de nombres sorpresa (y otros no tanto) de dirigentes que aseguraban ser opositores pero que ahora, por esas cosas de la política, tuvieron una epifanía que los hizo comprender que el futuro será difícil sin fe y que el santo al que conviene inclinarse es Carlos Rovira.

 

Alejandro Velázquez

Velázquez junto con el gobernador Passalacqua. El camionero fue opositor en sus días como concejal.

Ligado al peronismo y al gremialismo –su padre Adolfo es titular del gremio de Camioneros en Misiones- Alejandro fue construyendo una vertiginosa carrera política. Con 24 años consiguió en 2013 ser el concejal más joven en alcanzar el cargo en Posadas. Además en sus dos últimos años de mandato fue presidente del HCD, aunque tuvo una gestión muy criticada por el incremento en la planta de empleados del organismo.

«Ale» llevó Ramón Puerta en la boleta en 2015.

“Hoy tenemos un gobierno que prácticamente gobierna por oficio y que no resuelve los problemas fáciles y cotidianos de los posadeños”, decía en sus días como opositor. También criticaba la “superpoblación de empleados municipales” de la que ponía como principal responsable a la conducción renovadora del municipio, olvidando la “generosidad” que tuvo con muchos de sus militantes que entraron durante su gestión al frente de Concejo.

En 2017 intentó buscar la reelección de la mano del frente Avancemos pero terminó muy lejos. Tal vez para evitar el mismo tropiezo, el joven Velázquez decidió pasarse este año a la Renovación y encabezar uno de los sublemas para la intendencia posadeña. La decisión generó sorpresa teniendo en cuenta que su padre fue uno de los más fervientes impulsores del «No» a la reelección indefinida de Rovira en 2006.
“El trabajo no fue sencillo pero entendemos que es camino correcto que debíamos tomar, dejando de la lado la mezquindad y entendiendo que hay proyecto colectivo en el cual el misionero y el posadeño no necesitan más confrontaciones sino que necesitan soluciones; y es el camino que elegimos optar en estas elecciones”, quiso justificarse “Ale”.

 

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Juan Manuel Holz

El ex funcionario de Cambiemos, ahora candidato Renovador, tampoco quería perderse una foto con el «gober».

El joven abogado había sido candidato a concejal en 2013 dentro de la UCR pero no pudo alcanzar una banca. Después se pasaría al PRO intentando conseguir mejor suerte. El destino parecía sonreírle cuando en 2016 fue nombrado por parte del gobierno nacional de Cambiemos como delegado de Migraciones en la región.

Premonitorio. Holz ya prometía cambio.

Pero la ambición le jugó una mala pasada ya que en la previa a la definición de las listas para las legislativas 2017, el joven dirigente se animó públicamente a pre candidatearse como senador por el espacio, algo que no le cayó a bien a Humberto Schiavoni, a la postre el candidato para la Cámara Alta de Cambiemos ese año. Anticipándose al despido, Holz difundió en redes sociales la carta de renuncia al cargo, aunque su reemplazo ya estaba decidido tiempo antes desde la Nación.

Buscando encontrar definitivamente su espacio político, el abogado se pasó la Renovación y buscará ser intendente de Posadas este año. A la hora de explicar el garrochazo Holz tiró una justificación de lo más new age: “La ciudad debe sanarse, no solo en lo que es la infraestructura, sino en cuestiones de mejora en la labor de los funcionarios en la Municipalidad y el Concejo. Trabajando en el alma de las personas tendremos mejores políticos y se aplicarán políticas públicas de mayor calidad”. La cultura zen llegó a la Renovación.

 

Facundo Sartori

Garrocha de largo alcance. Sartori (primero a la izquierda) junto a la plana mayor de la Renovación.

La carrera de “Cuca” resultó tan ascendente como su capacidad para meter garrocha de un lado a otro. Sin hacerle asco a nada, en menos de cuatro años el joven dirigente pasó de reclamarle espacio a Canal 12 para su programa de TV “plural”, a lanzarse a la política de mano de Alex Ziegler dentro de Cambiemos para después pegar el portazo y fundar Podemos y finalmente unirse finalmente a la Renovación.
Politólogo, hijo de la ex funcionaria puertista Emilia “Negrita” Juañuk, Facundo fue candidato a intendente de Posadas por Cambiemos de la mano de su padrino político, el ex ministro renovador Ziegler. “Defiendo la gobernabilidad sin embargo no puedo dejar de manifestar que gobernabilidad no es lo mismo que impunidad. Tenemos la obligación de seguir luchando por instituciones transparentes y honestas, por una justicia independiente”, decía Sartori en sus días dentro de Cambiemos para marcar distancia con la Renovación.

Junto a Ziegler, su «padrino» en tiempos de Cambiemos.

No pasó mucho para que el joven dirigente se fuera de la coalición y formara Podemos, para distanciarse tanto del oficialismo nacional como del provincial. Con una estética cool, distendida y un gran uso de las redes sociales pero con muy poco contenido político, Podemos superó las paso del 2017 pero no pudo conseguir ninguna banca los municipios ni en la provincia. De cualquier manera lograron el objetivo de instalar al “Cuca” como una nueva figura, preparando así su desembarco a la Renovación como parte del “refresh” que pregona Rovira en las filas del oficialismo. “Desde Podemos también somos defensores de la autonomía de la provincia y del Misionerismo. Siempre discutimos con el gobernador (Hugo Passalacqua) de la importancia del Misionerismo por encima de los partidos políticos”, se atajó Sartori para confirmar el garrochazo hacía la Renovación. Este año, el joven dirigente encabezará la lista de concejales del candidato rovirista a la intendencia, Leonardo “Lalo” Stelatto.

 

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Miguel Acuña

Acuña sigue fiel a su jefe Wipplinger aunque cambió de partido.

Fue electo concejal de Posadas para el período 2015 -2019 de la mano de Trabajo y Progreso, que en ese momento formaba parte de Cambiemos en la provincia. Desde su banca fue crítico a las gestiones renovadoras que condujeron anteriormente el HCD por el desmesurado incremento en la planta de

personal del órgano. “Olvidan de que el desfasaje que fue hecho en el Concejo viene de su propia familia, el que presidió la ex presidente del deliberante Magdalena Solari, que dejó un tendal de personas nombradas y llevó un montón de gente con adicionales abismales a otros organismos”, disparó contra la actual senadora renovadora.
También criticó la decisión del intendente Joaquín Losada de convalidar aumentos en el pasaje de transporte urbano, respondiendo los pedidos de las empresas del sector pero sin tener en cuenta los estudios de costos reales ni las audiencias públicas.
Sin embargo, con el alineamiento renovador de su jefe político, Acuña aceptó una nueva candidatura a concejal pero acompañando al oficialismo. “Solo es muy difícil. Hay que integrar un frente para llegar y generar un cambio. Por eso adherimos a la Renovación. Además, con el doctor Oscar Herrera Ahuad nos une una relación que va más allá de la política”, intentó justificarse en recientes declaraciones.

 

Julio Petterson

De opositor a oficialista. Petterson dejó la protesta en las rutas para buscar una banca por la Renovación.

Dirigente agrario de Andresito, alcanzó la fama en 2007 cuando fue unos de los representantes más combativos de los productores de la zona Norte en la extensa protesta que el sector yerbatero realizó ese año frente a la Casa de Gobierno provincial. Los colonos reclamaban el cumplimiento de los precios oficiales del producto y una serie de medidas (creación del Mercado Consignatario y establecer cupos de cosecha) para hacer frente a la difícil situación del sector. Veinteañero, galán y provocador, Petterson ganó popularidad confrontando con el oficialismo encabezado por Carlos Rovira. “No escucha, no está dispuesto a dialogar”, decía Petterson, respecto al entonces gobernador. “Nos compara con un tero que sale a gritar fuera de su nido, pero él (por Rovira) es el que hace nido en el Centro de Convenciones, lejos de la sociedad, y no quiere enterarse de las cosas que pasan en la provincia que administra”, agregaba.

Un «Che» para Rovira. Petterson junto a Rosana Argüello, que ahora es diputada renovadora.

Con los años, y a pesar de que la situación de los productores yerbateros no evidenció mejoras sustanciales, Petterson fue moderando su posición respecto al oficialismo, tal vez buscando abrirse el camino como su colega productora, Rosana Argüello, quién pasó de protestar contra el gobierno en la plaza a ocupar una banca en Diputados de la mano de la Renovación. El perfil bajo parece haberle rendido sus frutos, ya que este año es candidato a diputado por el oficialismo, compartiendo lista con su antes criticado Rovira. Lo que se dice un brote verde.

 

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